sábado, 15 de abril de 2017

LA CRUZ


VIERNES SANTO-17

                La CRUZ es el centro de toda nuestra atención en el día del viernes santo, lo mismo que la EUCARISTÍA lo es el jueves santo. También la cruz fue el punto en el que convergieron todas las esperanzas, las ilusiones, los sueños, los proyectos, las palabras y las obras de Jesús. La CRUZ fue como el filtro por donde tuvo que pasar todo, como el paso previo a la resurrección.
            Pero la cruz tiene como dos caras que se complementan, porque si no, no es tal, pues no pueden ir separadas la una de la otra, podríamos decir que una es la frontal y la otra es la espalda; por la primera se contempla al crucificado de frente que cubre la cruz y por la otra se contempla la cruz que anula al crucificado; si nos quedamos mirando solo un lado podemos equivocarnos gravemente, pues por un lado se convierte en un tormento y por otro es un especie de fantasma.
            La espalda está marcada por el signo del dolor, del sufrimiento, del horror y de la aniquilación… realidades que están presentes en la vida y en la naturaleza: las enfermedades, las catástrofes, los accidentes naturales… que no dependen de nosotros y que no nos queda más remedio que afrontarlos porque es algo que entra dentro del esquema de la naturaleza en la que vivimos: la vida es siempre resultado de la muerte; el mismo Jesús nos invita a que les perdamos el miedo y las integremos, pues la escuela del dolor y el sufrimiento es como el crisol que purifica el oro.
            La otra fuente de dolor y sufrimiento es el pecado, cuyo origen está en la maldad que el hombre es capaz de generar con su egoísmo y sus instintos desenfrenados. Ese es el verdadero campo de batalla en el que no debemos bajar la guardia, por eso, el mismo Jesús nos dirá: “El que no coge su cruz de cada día y me sigue no es digno de mí”.
            La otra cara de la cruz es la que Cristo presenta y que hace que el hombre exprese su grandeza al plantear la actitud que hay que tener para que esa realidad dura y dolorosa no sea jamás la última palabra en la vida del hombre, de la misma manera que no lo fue para Él. Jesús cambió el signo negativo de hundimiento y de horror en algo positivo de grandeza hasta el punto que nos la dejó como el símbolo de triunfo, libertad y donación que nos identifica ante el mundo.
            Ya hemos descrito esa espalda de la cruz que aplasta y se impone sobre el hombre llenándolo de dolor, de humillación, de traición, desengaño… muerte. Pero nada de eso le hizo perder el dominio de la situación; ninguno de los dolores, afrentas, traiciones… le hicieron doblarse ante nada ni ante nadie:
            Cuando Jesús abandona Nazaret y se va al desierto para programar su proyecto del reino, sabe perfectamente que lo que va a emprender no es nada fácil, ni algo que va a estar marcado por los aplausos y los honores.
            Como a cualquier ser humano, le gusta que su mensaje sea acogido, produzca sus frutos y  y tenga éxito, de hecho Él mismo lo expresa: “He venido a traer fuego y estoy deseando que arda el mundo”  ¡Normal!
            Para que esto ocurra, que es muy bueno y deseable, se le presentan propuestas:
1ª- “Mira, lo tienes muy fácil, haz un pacto con los romanos, ellos te van a ayudar a conseguir lo que quieres, todo lo vas a tener a tu disposición sin tener que complicarte la vida, podrás seguir predicando tu reino sin problemas y vas a tener tu vida asegurada…” “Convierte esas piedras en pan”. Es decir: podría haber triunfado y hasta llegar a la alta aristocracia. Su respuesta es clara y tajante: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” y es que sabe muy bien que cuando nuestros esfuerzos los orientamos a instalarnos, cuando lo hemos conseguido, se acaba todo el esfuerzo, todos los ideales y se orienta todo a mantener la posición.
            Como no entra por este camino que es el más común y elemental, por el que se mueve todo el mundo, la tentación le viene por otro  canal un poco más refinado: puede presentarse ante el pueblo haciendo un gesto apoteósico , en un momento en que Jerusalén esté lleno de gente, de forma que todos se queden estupefactos y convencidos al ver que viene de lo alto con poderes sobrenaturales, con lo que la gente se le entregará por completo sin titubear: “Tírate desde lo alto del alero del templo y los ángeles evitarán que sufras daño alguno”. Tampoco acepta Jesús el atrapar a la gente sin dejarle posibilidad a la duda sin que les quede la libertad a tomar una decisión, aunque sea con un buen fin. Rápidamente responde: “No tentarás al Señor tu Dios”.
            Como tampoco entra por este camino, que tanto ansiarían algunos, se le presenta lo más fuerte, eso que hasta el refrán dice: “Cuando hablamos de dinero y riqueza, hasta los santos se bajan de las peanas: con dinero y poder se consigue todo: la conciencia, el cuerpo, el alma, la mente, las instituciones, Roma, el sanedrín… “Mira todo lo que te rodea, hasta donde te alcanza la vista, te daré todos los reinos del mundo si te arrodillas y me adoras”. Esto significaba venderse, ponerse a sus órdenes y acomodar su proyecto al del patrón que paga, tal como hacen los políticos de nuestro tiempo con los dueños del dinero y el poder: someten a los pueblos para que vivan arrodillados ante el que paga. Jesús ya no pudo tolerar más y cortó radicalmente: “Apártate de mí, Satanás. Está escrito: solo a Dios adorarás y darás culto”
            Y como no se deja seducir por lo que entra la gran mayoría de los mortales; comienza una segunda estrategia: desprestigiar su persona, atacarle la imagen: empiezan a decir que es un charlatán, un embustero, un mujeriego, un comilón, un bebedor, un gentuza que se junta con pecadores, un don nadie hijo de un húmida campesino de Galilea… pensemos que hasta su misma familia llegan a avergonzarse de El. Pero Jesús no se asusta ni cede ante esas críticas que llegan a escandalizar a sus mismos discípulos; no cambia su línea, no les teme ni da marcha atrás.
            Entonces, cuando ven que nada de todo esto hace que retroceda o se incline, empiezan a atacarlo en su doctrina: dicen que es un blasfemo, un mentiroso; que ataca las leyes del sábado y todo lo que Moisés había dejado para el pueblo; que es un político que está en contra de lo que manda el Cesar y quiere romper las estructuras sociales, de modo que es un peligro público… Los mismos sacerdotes le mandan guardias del templo para que lo apresen y vuelven diciendo que jamás han escuchado que hable como Él.
            Llega el momento en que Jesús les reta a que le demuestren una sola cosa en la que esté faltando y no lo pueden acusar. Como no logran callarlo, ni pararlo, ni comprarlo, se deciden a atacarle a su vida con el peor de los castigos: la CRUZ, reservada para los criminales indeseables que no merecían ni que los acogiese la tierra y por eso los dejaban colgados para que se los comiesen las aves carroñeras.
            Y ni la misma cruz lo asustó ni le quitó la libertad. Fue fiel, y valiente hasta las últimas consecuencias, hasta el punto que el mismo soldado que lo custodiaba, maravillado exclamó: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Esa actitud de libertad y donación expresada en la CRUZ fue el signo que nos dejó para identificarnos ante el mundo

ACONTECIMIENTO CUMBRE


Jueves Santo 2017

        El momento es fortísimo: Jesús sabe que sus horas están contadas. No se plantea huir, sino que desea vivir los momentos últimos de su vida con sus amigos más cercanos, tiene necesidad de compartir con ellos todo lo que siente; es una despedida en la que les quiere dejar unas cuantas cosas claras, para que las tengan siempre presentes.
        A partir de ahora se van a levantar muchos interrogantes, les van a asaltar dudas, decepciones… ¿En qué va a quedar todo lo que les ha venido diciendo sobre el reino? ¿Qué van a hacer ellos ahora? ¿Quién les va a alentar de ahora en adelante…?
        Esta noche en Jerusalén hay como tres ambientes de celebración muy distintos: por un lado están todos los peregrinos que han venido a celebrar la fiesta y cada uno ha pasado todo el día buscando pan y el cordero para celebrar en algún rincón de Jerusalén, con su familia, el recuerdo de la salida de la esclavitud de Egipto.

        Por otro lado están todos los sumos sacerdotes, el sanedrín y los jefes que han preferido dejar la celebración de la cena pascual para dedicarse a buscar las formas de coger preso a Jesús, montarle un juicio rápido, antes de que la gente se dé cuenta y matarlo, con el fin de no alterar la celebración de la fiesta.
        El otro ambiente es el de Jesús: esta noche no se ha querido ir a Betania y celebrar con sus amigos; se ha querido quedar en Jerusalén, pero aunque su cena la ha enmarcado en un ambiente pascual, lo que Él ha querido celebrar es otra cosa, de hecho no hace alusión alguna a lo que todos están recordando: la salida de Egipto.
        Esta noche no es una comida como las muchas que hizo cuando quería compartir algo con sus amigos. Esta era la cena más importante de su vida que había deseado con toda su alma celebrar, era la última cena que compartiría con ellos en este mundo, la próxima será cuando esté terminada la obra del reino que ha comenzado y que, ahora deja en las manos de sus amigos.

        En esta noche hay dos sentimientos que embargan a Jesús y que no puede darles de lado: 1º la certeza de su muerte inminente que le hace estar en una tensión impresionante, pues además, lo saben todos; el 2º sentimiento que lo embarga es que todo lo que ha venido predicando, toda la ilusión y la esperanza que ha puesto y ha querido inculcar en sus amigos no puede quedar truncada, eso tiene que seguir adelante hasta implantarse, y quiere dejarles claro cómo ha de ser. ¡Pues eso llega! y el próximo encuentro será cuando esté concluido el proyecto: «Os aseguro: ya no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que lo beba, nuevo, en el reino de Dios»
        Jesús está dolido de ver cómo su pueblo no ha querido escuchar el mensaje de Dios y se ha cerrado a la gran noticia que le ha traído y ha preferido matarlo, como hizo siempre con todos los profetas; pero una vez más está seguro de que Dios saldrá al paso y no va a permitir que se trunque su proyecto. Él está tranquilo de haber sido fiel a su misión, ha hecho todo lo que Dios le ha pedido y Dios no va a fallar, nunca lo ha hecho. La cena de hoy es un símbolo de lo que será la cena del triunfo definitivo en el reino de los cielos, donde brindarán con el “vino nuevo”
        Jesús sigue el ritmo normal de la cena judía, pero rompe el rito en los momentos en los que quiere dar otro contenido completamente nuevo:
        1º- Jesús se levanta, coge un pan, pronuncia una bendición y todos responden “Amén”. Este gesto es algo que todos conocen pues es lo que indica el ritual; después se lo reparte y todos entienden que la comunión en ese pan es la participación en la bendición de Dios que ha invocado.

        Este gesto caía muy mal cuando Jesús lo hacía con los pecadores y los desechados del pueblo. Pero este noche Jesús añade un gesto nuevo: mientras les distribuye el pan les va diciendo: “Tomad y comed todos de este pan. Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía”
        El desconcierto en el grupo fue impresionante: nunca le habían oído decir esto; estas palabras no estaban contempladas en el ritual.
        Pero la sorpresa es todavía más grande cuando al final de la cena: normalmente el que presidía, cogía en su mano derecha una copa, la levantaba un poco sobre la mesa para que la vieran todos, hacía una oración de acción de gracias por la comida que habían compartido y todos respondían “Amén”; después cogía su copa, tomaba un poco del vino e invitaba a que lo hicieran todos y cada uno cogía su copa y brindaban todos juntos. Pero ahora Él cambió el rito: coge su copa, bebe y se la pasa a sus amigos para que todos beban de la misma copa; todos comparten la misma copa y mientras lo van haciendo les dice: “Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía”.

        Es el momento cumbre, como aquel en que Dios en el Sinaí sella con Moisés. Es el compromiso que hace Jesús para esta nueva etapa que se abre, para que continúe la construcción del reino. Esta será la fuente de donde podrán seguir bebiendo y dónde podrán recoger toda la fuerza que necesiten. Él se convierte en el alimento que los sostiene, en la bebida que les fortalece.
        Jesús hace de esta cena de despedida el momento cumbre de su vida, en donde resume todo lo que ha hecho y lo expresa de forma impresionante: su vida ha sido una entrega total y queda expresado en ese pan y ese vino que se reparten para ser comido y bebido: el signo desborda el significado: no se puede hacer más, ahí se ha completado el máximo exponente de la “encarnación”: se hace carne de nuestra carne y vida de nuestra vida. ¡Imposible expresar el amor de otra forma más grande!
        Por otro lado deja también de forma esplendida expresado cuál ha sido su actitud de vida: rompe el ritual levantándose, cogiendo una toalla y se arrodilla a lavarle los pies a sus amigos, cosa que era impensable que hiciera el dueño de casa; estas cosas estaban reservadas solo a los esclavos. Pero su vida entera ha sido una entrega en el servicio y muere precisamente como un esclavo. Él ha estado hasta el último momento “Como el que sirve” y quiere que esto quede grabado muy claro en la memoria entre los suyos.
        Todo esto que está haciendo es lo que le va a dar el sentido completo a lo que va a ocurrir en lo alto del calvario: Él va allí porque lo ha decidido, pues podía haber huido y haber evitado todo lo que ocurrió, pero su misma venida no ha tenido otro sentido que el rescate de todos y ahora culmina su obra de entrega ofreciendo su vida al Padre por todos.
        Esta lección quedó muy grabada en la memoria de todas las comunidades cristianas: dejó indicado el camino, dejó establecida la fuente de donde tendrían que alimentarse en el camino, dejó bien clara la postura que hemos de tener: «El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos».  y dejó, por fin, clarificado que Él no nos dejaría huérfanos, Él se quedaba con nosotros hasta que nos volvamos a reunir de nuevo, para el nuevo banquete en el reino de los cielos.
        Se ha hecho carne de nuestra carne, vida de nuestra vida e historia de nuestra historia. Nuestro destino es el suyo

 

 

EL SILENCIO DE LOS PROFETAS



Melitón Bruque García (16-02-17)

          Tengo la sensación que ocurre algo parecido a lo que en otro momento cuenta el libro 2º de Samuel (3,1) en donde se dice que “en aquellos días la palabra del Señor era rara… y la lámpara estaba a punto de extinguirse” ahí fue llamado Samuel a gritarle al pueblo.

         No, no estoy comparándome a nada ni a nadie, simplemente mis nervios, como otras muchas veces, me saltan porque no tolero  ciertas actitudes en las que se me quiere obligar a ver blanco lo que es negro o al contrario y me quieren negar lo evidente y, encima, te quieren convencer de que estás equivocado, pues lo real ha dejado de serlo cuando no coincide con lo políticamente correcto y, peor aún, si es que el político de turno considera que no es conveniente y que no debes moverte, porque te estás saliendo del terreno que él ha establecido.

         Los resortes me han estallado esta mañana ante una llamada telefónica de una mujer sencilla que me preguntaba por mi salud y… de paso: “¿Qué opinas del escándalo del obispo de Cádiz? ¡Y luego queréis que creamos en la iglesia y en los curas!”  ¡¡Y se quedó tan tranquila!!

         Sentí ganas de mandarla con viento fresco, que es lo que se merecía, pero preferí sujetar los nervios y explicarle lo que nadie le va a decir:

         “Ese obispo que tanto te escandaliza, para que tengas una idea del hombre que se trata y que están queriendo destrozar las “hienas”, te voy a decir que es una de las personas que yo más quiero y no por un simple afecto de amistad, sino por ser uno de los hombres más íntegros moral, social, ética y espiritualmente que yo conozco; es el gran referente de autenticidad que tenemos todos los sacerdotes de Jaén y no porque haya hecho  algo raro en un momento determinado de su vida, sino porque desde niño, en su hogar, no mamó otra cosa que la honradez, la limpieza, la rectitud… esa fue la escuela que tuvo; después, los que tuvimos la suerte de encontrarlo en nuestro camino como compañero de estudios, lo vimos siempre como un modelo  de amigo, de compañero y de seminarista; después de ordenarse sacerdote, fue siempre el hermano mayor  que vivió a nuestro lado y que siempre lo encontramos cuando lo necesitamos; después, siendo sacerdote y obispo, por donde ha pasado, se le ha conocido por estas cualidades, que han sido su carnet de identidad, pues ha sido su línea constante de vida: al lado siempre de los más pobres, de los marginados, de los obreros… Ahí hemos encontrado siempre, desde niño a D. ANTONIO CEBALLOS y al final de sus días ahí lo tenemos, en un asilo, compartiendo sus últimos días con los pobres y marginados.

         No han tenido las “hienas” de la política otra persona a quien escoger nada más que a él para montar una bomba de humo y seguir escondiendo el máximo atraco a los pobres que se ha hecho en toda la historia de España; saben perfectamente que no va a gritar, que no se va a defender, porque no lo necesita y porque no tiene más argumento en su vida que el amor a los pobres. A Jesús también lo declararon un enemigo público, un conspirador.

         Pero ahí tienen la carnaza que a ellos tanto les gusta: la iglesia para desprestigiar y seguir confundiendo a la gente, como lo han hecho con esta mujer y, mientras tanto, no devuelven un solo céntimo del que le han robado a los pobres, ni reparan el daño que han producido a la sociedad, dejando pueblos enteros muertos.

         Sin embargo, esto es políticamente incorrecto decirlo; la honorabilidad de los ladrones es sagrada, en cambio la vida de entrega, la lucha por la justicia, la honradez de los hombres y mujeres de bien y de orden es un contrasentido y una ofensa al progresismo;

         La cleptocracia desplaza a la democracia y la convierte en contracultura y los ladrones siguen impunes dirigiendo el cotarro, mientras la gente de orden, los hombres y mujeres íntegros son puestos en entredicho.

         Pero lo que hace colmar ya el vaso, es el silencio de los “buenos”, los que no quieren meterse en nada, los que no quieren saber de asuntos políticos y cierran los ojos ante la evidencia y aceptan llamar blanco a lo negro y esperan que pase el temporal para luego quejarse en la plaza del pueblo de lo que se ha hecho y de dónde hemos llegado.

         En este caso, yo alzo la voz en protesta contra todos los que nos llamamos cristianos, los que confesamos que la defensa de la verdad y de la justicia la tenemos en nuestro código genético y nos han acorralado en la sacristía y tenemos miedo a proclamar la verdad y a denunciar la injusticia y la mentira.

         ¿Dónde estamos los que conocemos la verdad para defenderla? Aquí seguimos con la cabeza agachada cuando alguien te escupe a la cara que no se puede creer en la iglesia y en los curas… ¡Y eso te lo dice una de esas personas que va todos los días a misa!   ¿Qué está pasando?

lunes, 23 de enero de 2017

Los “nuevomilenios”




-Melitón Bruque García-

 Es uno de tantos, no pudo terminar el bachiller porque venía arrastrando cuatro asignaturas; no pudo superar los exámenes, porque tampoco era capaz de aguantar 10 minutos sentado frente a un libro, menos aún, escuchando a un profesor en la clase. Pero,  eso sí, era el gallito del corral, el más interesante, el más guapo, el más chistoso; el que marcaba siempre la moda en ropa y en todo el que tenía la última tecnología en aparatos digitales…  Sus padres se sentían felices de verlo.

 Dejó los estudios y se encerró en casa a sus 19 años; jamás pasó la más mínima necesidad; y ahora sigue exigiendo, como cuando tenía seis o siete años.

 A través de un amigo encontró un trabajo en un taller, para lavar los coches después de que son reparados. Por 8 horas de trabajo recibía 500€ y alguna propina, si el resultado del lavado agrada al dueño del automóvil.

 No aguantando más de dos meses este trabajo, afirma que “él no emplea su vida en lavar coches, que ese trabajo no es para él, que  no tiene relevancia alguna; que él no tolera que alguien le diga que no está de acuerdo con lo que ha hecho y que limpie  mejor un coche…”

 Ha vuelto de nuevo a casa; allí vive escondido todo el día, colgado en el teléfono con el rostro iluminado por la pantalla.

 Lógicamente, sus padres están pasando, de la admiración que tenían por él, a la decepción y a la preocupación; pues ven que los días van pasando y no advierten en él el más mínimo movimiento.

 Después que me han contado la historia, suelen revolverse en el interior muchas ideas encontradas: ¿Acaso este joven planificó su educación y pidió que lo inutilizaran para la vida?

 Todos somos testigos de lo que está ocurriendo y todos nos quejamos de ver y escuchar que los jóvenes actuales solo entienden de “derechos”, pero no quieren saber de “obligaciones”; todos estamos viendo que tienen alergia al compromiso y que no se puede contar con ellos para nada que suponga un mínimo de constancia.  Protestamos al ver que viven inmersos en las redes sociales…  ¿Qué está pasando? ¿Es que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva especie?

 Yo no creo que sean ni mejores ni peores que los jóvenes de siempre; ni son más listos ni más torpes… Sí, debido a la alimentación son un poco más altos. Son sólo el resultado de lo que hemos hecho por ellos; son el producto de la grave equivocación, que hemos cometido, al desear que nuestros hijos no pasen nunca por las dificultades, que hemos pasado nosotros y que ellos no carezcan jamás de aquello que nosotros nunca pudimos tener.  Dimos cabida a un sistema de sicología que nos invitaba a desechar cualquier frustración, que el niño pueda tener, para que su autoestima no sufriera. Posteriormente nos hemos dado cuenta de que precisamente la madurez de una persona se adquiere, afrontando dificultades en la vida.

 Todos estamos orgullosos de haber afrontado la vida y las dificultades; en cambio, no permitimos que nuestros hijos estén también orgullosos en su día

 Con nuestra actitud equivocada hemos ayudado a formar personas frágiles, sin habilidades para defenderse en la vida, dependientes de dispositivos electrónicos, sin capacidad para relacionarse con la gente, incapaces de enfrentarse a los problemas y afrontar un fracaso.

 Me he puesto a ver qué dicen los sicólogos, los pedagogos y los sociólogos y encuentro opiniones para todos los gustos, hasta recetas que te dejan fuera de juego. La mayor parte apunta por una dirección: hemos cometido un grave error y hemos atentado contra una generación, a la que hemos condenado a ser “carne de cañón” –como suele decirse-



 ¿Qué ha ocurrido?

 Ha sido muy sencillo: nuestros padres sufrieron el hambre, la escasez de medios; no pudieron permitirse el más mínimo gusto y pasaron su vida por sacar adelante su casa y su familia. En ella vivimos nosotros y fuimos viendo lo que nuestros padres sufrieron y nos unimos a su lucha, para que cambiara la situación. Cuando logramos sacar la cabeza, nos propusimos no volver a pasar por ahí, ni permitir que alguien de los nuestros repitiera la misma experiencia. Nuestros hijos recogieron el esfuerzo de nuestros padres y el nuestro.   Hemos llegado a ser miembros de la generación que sufrió el dolor y la opresión de nuestros padres y en la que actualmente sufrimos el despotismo de nuestros hijos; pero al ir pasando los años, nuestros hijos tienen la herencia de sus padres, que somos nosotros, junto con la actitud de “me lo merezco todo”, que les fuimos infundiendo. Ahora sus hijos son aquellos que se están criando a la sombra de sus abuelos (que somos los mismos, con el plus de sentirnos que la responsabilidad es de los padres) Vamos criando niños sin objetivos, sin ideales, sin barreras y sin aceptar el más mínimo sufrimiento.

 A estos “Jóvenes del milenio” –como empiezan a llamar a esta generación- se les dijo siempre que eran los mejores, los más guapos, los más interesantes, que tienen derecho a tener todo lo que desean. Lo único que falta es que les guste; pues aquello que no les gusta/ // “Si no le gusta estudiar, trabajar, ir a la catequesis, aprender un oficio…”, no tienen por qué hacer 

 Así, dejan los estudios, cuando ya están cansados.   De golpe se encuentran con el mundo, en el que ellos jamás pensaron; de repente descubren /// que ya no son tan especiales, ni tan guapos, ni tan interesantes… Entonces   su mamá o su abuelita no le pueden conseguir un puesto de trabajo, o subirles de categoría;  y se dan cuenta que el dinero no viene así porque sí, creyendo que  basta con desear una cosa para tenerla… Y cuando se encuentran con todo esto, se les viene toda la autoestima por los suelos.

 Por otro lado, como vivieron en un mundo virtual, su mundo era el Facebook, el Instagram, el Whatsap En ese mundo contabilizaban a sus amigos por el número de los que decían “me gusta” Y si alguien dice que no le gusta es tachado. Se forman así dos grupos: el de los “buenos”, los amigos, los que le aplauden; con ellos se siente feliz y el resto lo desecha.  Por eso, cuando está deprimido, dice en su pantalla “¡¡Hola!! Como le responden 200, se siente fuerte, importante, apoyado… Pero, cuando abre la puerta de su casa y sale a la calle, ve que el mundo es otra cosa: En la calle la gente va estresada, nadie tiene tiempo para perder con nadie; El lenguaje amable que ve en su pantalla, no es lo que escucha en la calle.  Entonces,  en lugar de  buscar a una persona que le ayude, se vuelve y se refugia de nuevo en un dispositivo que lo lleve a las redes, que lo meten en el mundo que él elige y en el que se siente a gusto con aquellos que están de acuerdo con él. 

 Ya existen estudios, en los que está científicamente demostrado que las redes sociales, entre ellas nuestros teléfonos, liberan en el organismo una sustancia química, que se llama “Dopamina”, ésta cambia automáticamente nuestro estado de ánimo: cuando chateas con alguien hace que te sientas bien, te motivas, te da alegría.  Por eso, cuando nos sentimos decaídos, aburridos, tristes, solos… escribimos  un ¡¡hola!! E inmediatamente alguien   responderá.  Automáticamente cambia nuestro estado de ánimo. La “Dopamina” es altamente adictiva.

 Esta misma reacción es la que se produce, cuando fumamos, cuando tomamos una cerveza, cuando apostamos en la lotería. Pero todo esto está controlado por la ley, en cambio para los instrumentos de las nuevas tecnologías, para los móviles,   nada hay regulado, no hay un freno; por el contrario hay incentivos; es algo así como si a un ludópata le damos un puñado de monedas, lo colocamos delante de una máquina traga-perras y le decimos: “Ánimo, todavía no ha soltado ningún premio”- Estamos incitando a nuestros niños a una droga que ya está produciendo sus frutos. Es necesario examinar a qué punto de dependencia hemos llegado. Un ejemplo que nos puede servir:  Si, cuando estamos en la mesa, comiendo con amigos o familiares, se nos ocurre ponernos a chatear con alguien que no está en el grupo, estamos teniendo ya una primera alarma que nos indica peligro.

Tengamos en cuenta otra manifestación del sendero hacia la adicción a los medios que ensimisman. Poner en la cuna la pantallita para que el niño se distraiga, centrado en los dibujos, recibiendo los mensajes que se le lanzan, aislado de la realidad que lo rodea.  Cuando necesita algo, le basta llorar o gritar para obtener lo que desea y se lo damos para que se distraiga. Un niño así no es ejercitado en la paciencia y en el aguante de sensaciones: Todo ha sido respondido al instante.

 Ahora, cuando ha crecido en esa dinámica, no esperemos que cambie de la noche a la mañana: cuando desea algo, no hace más que abrir el navegador, decir lo que quiere y a la mañana siguiente lo ha de tener en su casa. ¿Quiere ver una película que le han aconsejado unos amigos a través de la red?  Al instante se conecta la red y la ve. Quiere ver un programa; y no tiene que esperar el capítulo que va apareciendo cada semana; lo tiene todo completo, es decir: lo que desea lo tiene al alcance para satisfacerlo al instante.

 Hay algunas cosas que no puede dominar con las nuevas tecnologías: el TRABAJO y las RELACIONES DURADERAS; para esto no hay ningún IPhone, ningún IPad que le pueda resolver el problema.  La atención a las realidades humanas fundamentales requiere un proceso lento, mucho esfuerzo, paciencia, atención, renuncia… en esa atención, esos jóvenes han de demostrar que son fantásticos, guapos, inteligentes…   

 Ahí me encuentro con el joven que ha dado lugar a esta reflexión: el cree que todo es lindo, todo es triunfo, todo aplausos… Él no se pudo imaginar jamás que la vida es como subir a una montaña alta y que, para llegar a la cima, hay que sufrir y hacer una fuerte escalada… ¡No!  El imaginó la cima y creyó que ya estaba en lo alto, sin haber dado ni un solo paso; como si fuera lo mismo soñar que vivir en una mansión, sin haberse preocupado en   poner ni los cimientos. Vive en la luna, soñando con una vida en abstracto, sin poner los pies en la realidad.

 A estos jóvenes hay que bajarlos de la nube, en la que se les ha subido y enseñarles que no basta soñar, que hay que esforzarse en subir la montaña hasta llegar a la cima.

Los grandes valores que producen la felicidad de haber escalado la montaña son:

 + La satisfacción por el trabajo bien hecho, pero esto implica paciencia, orden en la vida, atención, esmero, cariño… 

 + Disfrutar con los amigos y los seres queridos, pero esto exige pensar en los otros más que en si mismo, cuidar con cariño, ser atento, tener detalles de amistad, de solidaridad… 

 +Sentirte bien contigo mismo, pero esto lleva consigo el ser dueño de tus instintos, de tus proyectos, de tu camino, ser libre y disciplinado contigo mismo… 

 Todas estas cosas no son algo que se encuentra en “Amazon” o en “Google” o en el Kiosco de la esquina; se adquieren a base de tiempo, paciencia, sufrimiento y disciplina. Y, aunque nos hayan hecho creer que somos los mejores, los que no necesitan de nadie, porque somos los héroes de la pantalla, tenemos que convencernos que necesitamos a los demás, hasta para ser felices; pues no hay desgracia más grande que la felicidad vivida en soledad.

 

 

lunes, 14 de marzo de 2016

EL DESGUACE







¿Usted vio o entró alguna vez en un desguace de coches?


Verá que hay una gran semejanza con la estructura que hemos montado en la vida y que el Papa Francisco ha dado en llamar “Descarte” que, en realidad va más allá del “usar y tirar” que siempre hemos dicho. El desguace es otra cosa:


Un automóvil se le estruja y se le saca el máximo fruto posible hasta dejarlo inservible y, cuando ya vemos que no sirve para nada y que lo único que hace es dar problemas, de modo que hay que estar constantemente en el mecánico, decidimos deshacernos de él, porque lo único que nos produce son molestias y gastos, mientras que no realiza servicio alguno y ya no encontramos ni espacio dónde tenerlo, entonces llamamos al desguace, alquilamos una grúa y lo retiramos para la chatarra; allí arreglamos los papeles para darlo de baja y pagamos lo que nos pidan.


Allí lo ubican en su lugar correspondiente de acuerdo a las posibilidades que tiene de aprovechar algunas piezas que puedan ser válidas y cuando yo no tiene nada aprovechable se queda allí amontonado para la chatarra hasta que se lo llevan a la fundición.


Ya sé que la comparación es triste, lamentable y hasta escandalosa, pero en la sociedad que hemos montado en la que los valores se han perdido y a la persona se la mide por lo que tiene, por lo que produce o por lo que consume y cuando ya, ninguno de estos barómetros dan positivo, se prescinde de ella, ( se “descarta”  -utilizando las palabras del Papa-) y se convierte en un estorbo que molesta en todas partes, pues obstaculiza el ritmo que le hemos introducido a la vida y cuando ya no tiene capacidad de producir, ni de consumir ni  está en la posibilidad de ayudar a que continúe el ritmo, sino que empieza a necesitar de alguien, porque constantemente tiene problemas y necesita visitar periódicamente al médico … su presencia se convierte en un engorro, hay que buscarle otro lugar que esté tranquilo y deje vivir tranquilos a los demás


Entonces se determina que debe internarse en una “Residencia” ( es el nombre políticamente correcto que hoy se le da al “desguace”) Y al llegar a la “Residencia” se hacen todos los trámites para darle de baja de la sociedad y se establece un objetivo: hacer un cálculo aproximado de modo que en los pocos años que tenga de vida se quede sin un céntimo de todo lo que se dedicó a ahorrar en toda su vida, mientras que la familia se encargan de repartirse las pocas cosas de valor que le hayan podido quedar y le piden a Dios que desaparezca cuanto antes para quitarse la preocupación de encima.


Sí, ya sé que me van a decir que no debo generalizar, que no todo el mundo piensa ni actúa así… ¡Bueno, vale! ¡Menos mal que no todos son así! Pero lo que nadie me puede negar es que el tinglado de sociedad que hemos montado no está pensado así; y si no es verdad lo que digo, ¿Por qué hay tantas “Residencias” de ancianos que se han convertido en el gran negocio del siglo? ¿Por qué tiene tan poca oposición toda la tendencia de hoy a la eutanasia?


Lo bueno que todo esto tiene, a pesar de los ribetes de macabro, es que “Hoy por ti, y mañana por mí” y uno a uno vamos entrando en el mismo carril y desembocando en el mismo aparcamiento del que salimos con los pies “pa´lante”.



miércoles, 27 de enero de 2016

CRISTIANOS AGUADOS Meliton Bruque


 
Estamos viviendo un verdadero cambio de época y esto es como cuando uno se cambia de vivienda y al hacer la mudanza vamos dejando un montón de cosas que consideramos inservibles, otras ya no vienen bien en la nueva casa a la que nos mudamos y, por más que intentamos acomodarlas no cuadran, pues es otro espacio, otro estilo… otra cosa. Y otras que guardamos en un rincón porque le teníamos tanto cariño que nos da lástima separarnos de ellas, pero en realidad ya no pegan en ningún sitio y se convierten en un incordio
Han cambiado muchas cosas, está cambiando el mundo, le hemos metido un ritmo de frenesí, las cosas ahora nacen ya viejas de tal manera que al año hay que cambiarlas porque cuando se rompen ya no hay repuestos para ellas, las ideas se intercambian a la velocidad de la luz y a los cristianos nos ha tocado vivir en este momento, lo mismo que a los cristianos del siglo  I les tocó vivir la separación de Jesús, la ruptura del cordón umbilical del judaísmo y la conformación de la iglesia, o a los del siglo V vivir el paso de la persecución a la protección o a los de la edad Media entrar en la modernidad...
La iglesia empezó su Acambio de piso@ ya en el Concilio Vaticano I y se consolidó en el II. Teníamos muchos trastos arrinconados, muchos recuerdos, muchas Acosas@ que nos habíamos guardado y que no responden al evangelio, ahora el ritmo se ha acelerado y nos damos cuenta que nos han cogido durmiendo en los laureles.
Todo se nos trastorna y se nos viene abajo y ya no sabemos dónde ubicarnos y, en el trasiego individual, hay mucha gente que dijo: A(Piso nuevo, vida nueva!@ y se lo dejó todo en el camino; ahora no tiene dónde sentarse. Otros dijeron: vamos a ver si se pueden acomodar ciertas cosas y entonces intentan contemporizar y un día dicen una cosa y otros otra, dependiendo como amanezca.
Otros dicen que lo importante es vivir, y de lo que se trata es de nadar y guardar la ropa, y entonces te los encuentras confesando una cosa y después apoyando la destrucción de lo que ellos mismos sostienen.
Y otros, en fin, intentan buscar el hueco en la nueva situación sin complicarse la existencia. A estos me refiero en el título del tema: ALos Aguados@ que responden a un amplio espectro que, precisamente por eso, por no ser “ni chicha ni limoná”, son en muchos casos la imagen de la iglesia actual, que frente al mundo deja tanto que desear y el retrato típico es el que a continuación describo basándome en la expresión de alguien que reprochaba a unos amigos por hacer una marcha solidaria con los inmigrantes que mueren en su intento de buscar una vida más digna; su reproche era: sois unos extremistas que estáis matando el espíritu de la navidad y os estáis haciendo incómodos para la iglesia...
(Qué pena! En estos momentos solo me viene como respuesta la del apocalipsis: Aporque no eres ni frío ni caliente me dan ganas de vomitarte@, o también es bueno recordar lo que en estos días le respondía Jesús a los discípulos de Juan: ADichosos aquellos que no se escandalizan de mi@


Estos que se sienten incomodados (escandalizados), que les molesta la radicalidad de Jesús: Ao conmigo o en contra mía@...los comedidos y Adulces@ católicos que no le complican la existencia a nadie y no dicen una palabra malsonante para no complicarse la existencia, los que viven su fe como un sueño de hadas en la facilidad de la vida y de las cosas; los que trabajaron y ahora ya pueden decir: alma, descansa y pásatelo bien, que bastante has sufrido, que apriete el que venga detrás, ellos ya tienen su pisito, su chalet y sus ahorros en otro sitio alquilado o en la bolsa... con su sueldecito, sus pastillitas contra la acidez del estómago para  cuando se comen demasiados mariscos, la tensión y el azúcar los tienen  bien controlados y pasan su revisión médica cada tres meses; van a misa los domingos y fiestas de guardar, (y que no se le ocurra al cura cambiar la hora, pues les trastorna su plan, eso ya es un cataclismo), ellos  no molestan a nadie, ni a Dios ni a los hombres, por tanto, que nadie les haga ni sombra; no se meten con nadie, no matan ni roban, por tanto, de qué se van a confesar, eso es para los que tienen muchos pecados; toman el sol los días que hace frío y se ponen al fresco los días que hace calor y en sus reuniones sostienen que si hay pobres es porque son vagos... después cumplen con Dios yendo a confesar y comulgar por pascua florida, van a los entierros de los amigos y se quedan charlando fuera de la iglesia y luego se acercan a dar el pésame para que vean que han estado en el entierro, o van a la boda y si no les gusta el percal, cuando están en la comida se levantan al servicio y rebajan el donativo...

Otros le añaden un poco más a la salsa: son hermanos de alguna cofradía y en semana santa se visten y acompañan al santo y si ya son muy, muy, muy… hasta se meten de costaleros y otros se emocionan en cada levantada o cuando ven pasar el santo por las esquinas y hasta se santiguan en público. Eso sí, la celebración de la pascua que hace la comunidad es cosa del cura y de las cuatro beatas, eso no va con ellos; pero  no les pidas ninguna otra cosa más, o digas lo que yo estoy diciendo en este momento, porque consideran que te estás metiendo en política, que eres un modernista, que no respetas las conciencias y que eres un extravagante o  un cura revolucionario que atenta contra la fe.

Para ellos no hay más filosofía que su propio bienestar y funcionan a golpes de Agana@ o de placer: ANo tengo gana de...@ ANo me apetece...@ y con un objetivo en la vida: vivir lo mejor posible y a costa de lo que cueste, como cualquier vertebrado, con la única diferencia de que ellos son católicos y esto les da derecho, además, a ser enterrados en la iglesia y a que se les haga un funeral por el eterno descanso de su alma cuando se mueran. AMEN.

 

viernes, 8 de enero de 2016

¿PROGRESO O ESQUIZOFRENIA? Melitón Bruque


 

Ante el espectáculo político que estamos viviendo con Cataluña y con España la indignación se va acrecentando cada mañana, al ver el cinismo y el descaro de estos políticos que abiertamente se les ve que les importa un bledo el país y no quieren otra cosa que amarrarse al poder, y se han tomado el tema como el boxeador que se sube a un ring para tumbar al contrario, ese es el único proyecto y esa es la única finalidad, para de esa manera, levantarse con el poder.

Constantemente lanzan frases diciendo que quieren un país progresista… pero lo que no tienen claro en qué consiste ese progreso, pues el pueblo sí que lo tiene:

-Estamos esperando que sean capaces de sentarse y hablar con respeto, no insultándose, exponiendo cada uno cómo piensa hacer para arreglar el problema del paro y crear un trabajo estable para todo el mundo.

-Cómo piensan hacer para arreglar el problema de la educación, que estamos a la cola de Europa.

-Qué piensan hacer para arreglar el problema de la sanidad que cada vez se le parece más a la sanidad tercermundista.

-Qué piensan hacer con el problema que ellos mismos han montado con los nacionalismos que van a destrozar España.

-Cómo piensan afrontar el problema de la invasión que estamos sufriendo y con el desprecio que existe a nuestra cultura y a nuestra historia.

-Qué van a hacer con lo que todos estamos esperando: que le obliguen a devolver el dinero a los ladrones, en lugar de apretar el cuello a los débiles.

-Que dejen libre la justicia y no la politicen y ayuden a que se establezca el orden y la seguridad en el país…

-Entendemos que eso es progreso y los progresistas aquellos que favorecen leyes que vayan mejorando todo esto para que podamos vivir en paz y con dignidad pudiendo, incluso solidarizarnos y echar una mano para que otros hagan igual

Para eso los votamos, este es el progreso que todos tenemos muy claro y lo que queremos es que se sienten, pongan sobre la mesa sus ideas y se dediquen a arreglar el país y no a montar el circo que nos han montado.

Pero parece que esto se les olvida el momento que cogen un sillón y se creen los amos del mundo y, cuando llegan ahí, ahora vamos a hablar de “PROGRESO”, me imagino que se refieren al progreso de cada uno, pero no al del país.

¿A qué le están llamando “Progreso”?

Esto es lo que yo percibo y lo que constato que percibe toda la gente de a pie con la que yo hablo: Yo no soy un experto en política, como ninguno del pueblo, soy un simple ciudadano, pero que todavía tengo ojos y oídos y me permiten ver y distinguir entre lo blanco y lo negro y escuchar un razonamiento y ver su contradicción en el discurso y en la práctica.

-¿Cómo es posible negar lo evidente?

Hay algo que me desconcierta y que me pone los nervios de punta, pues me da la sensación de que me toman por idiota en mi cara y se burlan de mí: ¿Cómo es posible que alguien, estando en plena noche me sostenga que  brilla el sol del mediodía, y cuando sea medio día me diga que no era eso lo que quería decir, sino que lo que estaba diciendo es que era media noche, pero que no hablaba de la luz…” (es una imagen para escenificar la burla) Y de esa manera, estamos viendo cómo un terrorista le corta la cabeza a otra persona y sale rodando por los suelos y te dicen que eso no es verdad, que eso es un montaje de la derecha para meternos miedo de la izquierda, pero que eso no es más que el derecho a expresar las ideas…

Que todo un señor con estudios universitarios, profesor en una facultad, me diga que los católicos, instigados por el victimismo de la derecha, estamos viendo fantasmas que nos persiguen por todas partes… y al mismo tiempo, él se confiesa católico. Y él ve que “jamás se ha respetado tanto a la conciencia de la gente y a la iglesia como ahora” y me pone como ejemplo a “Charlie Hebdo” (Acaba de sacar una caricatura de Dios con un fusil AK-47 y un titular que dice: ‘El asesino sigue suelto’. A esto le llaman libertad de expresión; me parece que es pasarse unos cuantos pueblos llamar a la “Libertad de insulto” “Libertad de expresión”.

Yo no sé cómo esto se puede aceptar y tragártelo, si no es aceptando que se están burlando de ti, pero asumirlo como la verdad, es una ofensa a la dignidad de la persona y a la inteligencia humana

Yo me planteo, si esto ocurre a estos niveles, no es extraño escuchar a gente sencilla del pueblo, que no escucha otra cosa que el chismorreo de ciertas cadenas de Tv.  y que diga: “¡Ea!, lo mismo que le hicieron a Jesús los de siempre, ahora le están haciendo al pobre muchacho éste, (refiriéndose al líder de Podemos) que está queriendo poner orden y hacer que los ricos dejen de robar…”

Y yo me vuelvo loco al pensar cómo se las han arreglado para hacer que la gente ya no distinga entre la noche y el día, entre el bien y el mal, entre la mentira y la verdad y se haya llegado a esta situación que es peligrosísima, pues cuando a un pueblo le quitas la capacidad de reflexionar, de hacer una crítica simple de las cosas que tiene delante y solo ve aquello que le ordenan, eso es un auténtico lavado de cerebro, con el que se confisca la libertad a un pueblo y lo conviertes en un rebaño al que sólo le hace falta que entre el modelo que se expone por donde se ordene y por allí entran todos, solo tendrá que levantar una mano, para que todos hagan lo mismo; el ejemplo claro  lo tenemos en la Alemania Nazis; luego se les entretiene con algunos slogans y con aquello que evite pensar y les mantenga excitados, como puede ser el futbol, -en tiempos de la dictadura era también los toros  y ahora se cambian por el “gran hermano” o “sálvame”- Y se convierte la sociedad en un circo en el que compiten al mismo nivel los grandes equipos de futbol como los grandes partidos políticos y se mantiene el chismorreo de las infidelidades de los famosos al mismo nivel que el robo y los desfalcos de los políticos… Luego nos ponen una película pornográfica en la que anden enlodazados los curas y las monjas y nos vamos felices a la cama diciendo “¡Qué vergüenza, cómo está la iglesia”    ¡¡Viva el progreso!!

Y mientras tanto, el pueblo sin poder levantar cabeza, amaneciendo cada mañana con un impuesto nuevo. No faltará mucho para que nos cobren por el aire que respiramos, pero quitando todos los derechos, porque lo que recogen no alcanza para todos los enchufado en la máquina burocrática que han montado.

Esta es la situación política que percibimos y constatamos la gente de a pie y que, es el resultado de lo que este pueblo ha votado y, por eso, los dirigentes tienen el cinismo de decir a voces que ellos son “La Voz del pueblo” y con ese argumento se abrogan la autoridad de hacer lo que les da la gana y de reírse descaradamente del pueblo, haciéndole ver lo negro blanco.

Siguiendo la reflexión y uniéndola al tiempo que vivimos, me surgen otras preguntas al hilo de lo que estamos atravesando y oyendo:

-En la sociedad de Israel de los tiempos de Jesús, como en la romana, como en la griega, en la egipcia o cananea, la sociedad estaba dividida en estratos sociales, de tal forma que había personas de 1ª categoría, de 2ª, de 3ª y hasta de 4ª. Y los mismos intelectuales de aquel tiempo decían que era necesario que hubiera esclavos, para que ellos pudieran dedicarse a pensar.

Lógicamente, los derechos estaban repartidos exclusivamente en la 1ª categoría y, como una limosna, podía llegar algo de lo que sobraba a la 2ª; el resto era el sujeto de todas las obligaciones, para que pudiera mantenerse esta 1ª categoría de personas.

Viene Jesús, nacido de entre la clase de los que solo tienen obligaciones, se proclama “Hijo de Dios” y, por tanto, de naturaleza divina-humana y sostiene que todos los seres humanos somos hijos de Dios y, por tanto, IGUALES.

De esa manera rompe por completo las categorías sociales y religiosas establecidas y proclama al SER HUMANO como el referente para todo y el valor más grande que existe, semejante a Dios;  es la máxima dignidad que se puede tener en este mundo, de tal forma que no puede haber nada ni nadie que suplante a la persona.

En esta proclamación de Jesucristo ha sido el hecho más revolucionario e importante para la humanidad y en ella se apoyan todos los derechos humanos que se han proclamado, toda la dignidad y la grandeza de la persona… etc.

Esta es una REALIDAD EVIDENTE, tan grande como el sol que nos alumbra a las 11 de la mañana; esta es una realidad que nadie puede cambiar, es la verdad más revolucionaria que se ha dado en la historia de la humanidad… ¡y esto lo hizo JESUCRISTO!, por lo que se jugó su vida y por lo que lo mataron.

Independientemente de todas las creencias religiosas, es la historia, les guste o no les guste a los que ahora me vienen gritando “progresismo”. Por esta verdad dio su vida y se lo quitaron de en medio aquellos que no podían soportar la IGUALDAD que él mantuvo. Y, basados en Él, han venido millones de hombres y mujeres a través de los siglos jugándose el tipo y se lo siguen jugando, por mantener la misma causa… Los estamos viendo, aunque los medios de comunicación no quieran hablar de nada que se refiera al tema: un ejemplo concreto lo hemos tenido en estos primeros días del año en Valencia: se han juntado 15.000 jóvenes de toda Europa y del mundo para rezar por la paz y ni un solo medio de comunicación se ha hecho eco de ellos, ahora viene el grupo que actuó en la sala de fiestas de París, cuando se dio la masacre, y se mueve España entera. Esta es la farsa que me están queriendo vender.

Pues bien, entre las evidencia que hoy se quieren negar y se nos quiere  convencer,  ésta es una de ellas y estamos viendo cómo quieren hacerlo desaparecer y borrarlo de la memoria humana, entreteniéndonos en otra cosa que nos haga olvidar su nombre, su obra, sus enseñanzas, su proyecto: el espectáculo que estamos viendo  con la celebración de la navidad, con los reyes, con las fiestas del solsticio de invierno… es un botón de muestra y, viendo esto, me estoy esperando la que montarán dentro de poco, cuando empiece la cuaresma y la semana santa.

No puedo evitar la pregunta: ¿Por qué le tienen tanto miedo y fobia a JESUCRISTO?  ¿Por qué otros le tienen también miedo a mirar la realidad que nos grita y buscan la explicación simplista –el buenismo-? ¿A esto le llaman progresismo?

Yo me siento del pueblo que tiene que aguantar esta burla y esta esquizofrenia con la que me quieren hacer ver lo negro blanco y, encima, me dicen que es que la derecha me tiene el coco comido… Todo esto me genera un montón de preguntas que no les encuentro explicación:

-A negar lo evidente, a romper la convivencia, a justificar el asesinato, el robo de una parte de la sociedad, a establecer el relativismo y el subjetivismo como normas de la existencia y de la convivencia…¿Esto es el progreso al que se refieren?. 

Esto es lo que están mostrándonos, si es que se trata de otra cosa, estoy esperando que me la expliquen y, sobre todo, que me la muestren, de la misma manera que me están mostrando esta deriva por la que están encauzando la sociedad y que se atreven a vendérmela como progreso

-Se habla mucho de LIBERTAD y sostienen el RESPETO y la DIGNIDAD de la persona como principios fundamentales, pero solo en teoría, porque cuando bajamos a la práctica, volvemos al juego de palabras que nos vuelven locos diciendo que donde dije “digo” estaba queriendo decir “Diego” resultando al final todo lo contrario:  

¿Cómo se entiende que le teman tanto a Jesucristo y le tengan la fobia que le tienen habiendo sido el iniciador, el promotor, el que implantó todo eso de lo que ellos ahora se sienten “líderes”, mientras en la práctica están en la misma tesitura de los judíos de aquel tiempo, de los romanos, de los griegos…del siglo IV a.C.?  ¿Será también “progreso” esa fobia que le tienen a todo lo relacionado con la justicia que Él predicó, la Verdad la Paz y el Amor?

Pues está viniendo a resultar que es el único distintivo que los distingue para llamarse de una tendencia o de otra, porque a la hora de la verdad, no son capaces de solucionar el problema económico, la salud, la educación, la seguridad, el trabajo… y entonces se dedican a distraer la atención del pueblo creando problemas que a nadie interesan, pero concluyendo que, al final, resulta que no saben hacer otra cosa que robar, distorsionar, atropellar y hasta matar, si es que tienen que hacerlo, por amarrarse al poder, tal como lo estamos viendo… exactamente igual que los de la otra “manada”. Parece que han estadlo en la misma escuela.

Todos hablan de JUSTICIA y Jesucristo proclamó la IGUALDAD  que es la base y el fundamento de la JUSTICIA; pero estamos viendo que los que gritan  justicia, cada vez se entiende menos a qué se refieren, pues al mismo tiempo que lo gritan, van creando distancias más grandes de desigualdad y han desestabilizado el mundo y hasta están dando lugar a la destrucción del planeta, y van haciendo “ligas” en defensa de los animales, pero al mismo tiempo, esos mismos hacen ligas en contra de la vida humana y sostienen que la criatura que hay en el vientre de una mujer no es un ser humano, sino un puñado de fibras con menos valor que un lince ibérico en el vientre de su madre y no tiene la misma dignidad un síndrome Down, un anciano o un enfermo con polio… que un cuerpo escultural… Y basados en esos esquemas han dado lugar a que se agreda a lo más sagrado que es la VIDA y la PERSONA, asesinando a mil setecientos millones de niños, a quienes se les ha negado  el derecho a vivir en beneficio de las mafias del crimen… ¿Ese es el tipo de justicia “progresista” que predican?

Gracias a la proclamación de Jesucristo que ponía a la PERSONA como un valor supremo, llegó a abolirse la esclavitud; hoy en cambio, existen más de 40 millones de niños esclavos y no contamos con las mujeres que viven en régimen de esclavitud… y esto está apoyado por el “PROGRESO” que, aunque no lo haga explícitamente, lo aprueba con su silencio cómplice, pues además no acepta el condenarlo, ni tampoco pide perdón por los crímenes que ha cometido. Yo estoy esperando que lo haga, de la misma manera que espero que me expliquen a qué se refiere el discurso que mantienen, porque en la práctica, no veo que hagan otra cosa diferente a lo que critican y mucho menos MEJOR.